EL CAMINO DEL CAMBIO

La historia es una gran aliada para determinar los fines que podemos alcanzar, siempre que nuestro interés sea cambiar un gobierno corrupto y unilateral, por uno transparente y centrado en la idea de ver surgir al pueblo.

Es por eso que además de intentar contextualizar el modo más estratégico para erradicar la corrupción, trataremos de entender a quienes intentaron obtener el poder, antes que nosotros sin el resultado esperado.

Entre los primeros fenómenos revolucionarios, encontramos a los grupos guerrilleros que se acrecentaron en América Latina en los años sesenta, de la mano de ideologías y militantes como Fidel Castro, quien inicialmente vendió la idea de una revolución armada con fines de justicia social, y que llegó al punto de entrenar y facilitar armamento a dichas guerrillas.

Para el caso Colombiano, en los años cincuenta se intentaron alzar estos grupos subversivos sin el mayor éxito posible.

En 1958 se creó el frente nacional con la idea de poner punto final a las masacres presentes durante màs de un siglo.

Esta aberración realmente no pretendía otra cosa que repartir el poder político en partes iguales y de esta manera conservar al pueblo reprimido y las minorías corruptas en a la cabeza, afirmación que fue demostrada toda vez que los problemas económicos, sociales y políticos persistieron.

Fue entonces cuando empezaron a sonar voces de revolución entre diferentes estudiosos y campesinos a lo largo del país, marcando un hito en 1964 cuando nacen las autodenominadas Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia (FARC).

A reglón seguido el 7 de enero de 1965 nacen el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en Julio de 1967 el Ejército Popular de Liberación (EPL), el 19 de abril de 1970 el M19 y en 1984 el Movimiento Armado Quintín Lame (MAQL); y es que la corrupción era desbordante y descarada por lo cual cada vez más las masas oprimidas querían alzarse en armas.

La lucha de estos grupos al margen de la ley se dio con armas, ideas y conocimiento de causa, el grave error de dicha lucha radico en los medios que se utilizaron para acrecentar sus filas y mantener las existentes.

El financiamiento fue obtenido inicialmente a través del secuestro de personas que por lo general pertenecían a la clase obrera y que buscaban un capital para la perpetuidad de su familia.

Entre 1970 y el año 2010 las guerrillas secuestraron más de 24.000 personas, golpeando cientos de comunidades en el país y llevando a estado crítico a municipios pobres y olvidados como Fundación, Aguachica, Curumanì, San Vicente del Caguan, entre muchos otros.

Otrora y en sectores alternos del país se creaba el fenómeno del narcotráfico, que para sorpresa de algunos no tiene su origen en los años ochenta, sino que por el contrario es un caos que a este año cumple un siglo de flagelo.

Pero fue hasta los años 70, cuando estalló una guerra entre los combatientes del narcotráfico y sus oponentes, en Colombia y de la mano de la actitud displicente del expresidente Alfonso López Michelsen, quien consideraba que el problema de las drogas era de Norteamérica y no nuestro, se le dio cabida a los grupos encargados de cultivar, producir y distribuir las drogas para conseguir a un crecimiento desproporcionado.

Por un tercer frente se creaban los grupos de Autodefensas quienes acompañados de grandes latifundistas, policías, militares y políticos, vendían la pobre idea de acabar con las guerrillas y todo aquel que militara tan solo con sus ideales.

Se acrecentó entonces la necesidad de la subversión de un financiamiento más sólido y por otro lado la necesidad de los narcotraficantes de obtener seguridad.

Es así que las guerrillas y grupos paramilitares son contratados para resguardar cultivos, cultivar y en algunos casos hasta transportar diferentes tipos de estupefacientes de los acaudalados traficantes, quienes para la época ya tenían sus manos sobre todas las ramas del poder en Colombia.

Entre los narcotraficantes más conocidos de la historia resuena el nombre de Pablo Emilio Escobar Gaviria, quien es recordado por ser despiadado, malicioso y poco confiable, pero que en medio de su desfachatez logro entender que a pesar de ostentar una fortuna de más de 25 mil millones de
dólares no tendría nada sin el apoyo político.

Es por esto que inició una carrera con la cual logro posicionarse como representante a la cámara en 1982, carrera que se desmorono unos meses más tarde gracias a las acusaciones del ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla y las publicaciones del diario el Espectador en cabeza de Guillermo Cano Isaza.

Y la pregunta sería, ¿Qué tienen en común todos estos personajes?, pues bien su objetivo principal no fue la riqueza ni el reconocimiento, al final todos querían el poder del estado.

En resumidas cuentas lo que la historia nos ha enseñado es que no importa si los ideales fueron justos al inicio de las guerrillas.

Lo que realmente importa es que ninguno de los anteriores ha logrado obtener el poder que buscan, más allá de permear algunas áreas del poder, más allá de obtener algunos beneficios o más allá de llegar a algunos escaños políticos, el poder en general continua en manos de los mismos corruptos, quienes con el pasar de los años han abultado sus billeteras y reprimido al pueblo con el mismo discurso barato.

A pesar que los grupos alzados en armas no lograron su objetivo, si lograron demostrarle a los políticos que no hay nada más peligroso que un pueblo educado, y es que entre los guerrilleros habían estudiosos de diferentes áreas con lo que el gobierno entendió que mantener ignorante a las masas era la mejor manera de sostenerse en el poder.

Es por esto que en Colombia para la educación se destina un presupuesto de 44,1 billones de pesos de más de 271 mil disponibles.

Sumado a esto encuentro que casi el 10% del presupuesto de educación va para una sola entidad llamada Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), que brinda diversas opciones de educación técnica y laboral con el fin de emplear de forma rápida al conglomerado de los colombianos a un bajo costo para las empresas.

Mientras que el 90% restante del presupuesto se divide en aproximadamente 27 universidades públicas, evidentemente buscando que el pueblo tenga más posibilidades de ser obrero que de ser dirigente.

Para centrar la perspectiva del presente escrito hay tres ideas principales que nos traen a este punto, la primera y la más notoria es que la lucha armada fracaso, a reglón seguido hemos demostrado que no necesariamente el dinero conduce al poder y por ultimo debemos tener
presente que la educación es la clave para derrotar la minoría dirigente y corrupta.

Al revisar hojas de vida de actuales dirigentes del país, encontramos que Iván Duque Márquez es abogado y politólogo.

Está el hombre de los testigos desaparecidos Álvaro Uribe Vélez como abogado y politólogo, el honorable Antanas Mockus como matemático y filósofo, entre miles más que entendieron que el camino al poder está acompañado de la educación.

Ahora bien, habrá excepciones a la regla general pero no serán más que eso “Excepciones”, la educación abre un camino de magnitudes gigantescas, que no solo libera nuestra mente sino que además es la clave para para desplazar a la clase corrupta del poder.

Ya se ha demostrado que un pueblo educado es el mayor temor de un gobierno corrupto, y es que personajes como Antanas, Sergio, Claudia, Aníbal, Carlos, Jorge, Gustavo, entre otros, se convierten en obstaculos para los intereses de los dirigentes.

La corrupción en Colombia es de las más descaradas incluso a los ojos de la opinión internacional, pasando por terribles desfalcos al erario público, asesinatos de líderes sociales orquestados por altos dirigentes, millonarios contratos con tajadas para los entes de control, interceptaciones ilegales por parte de las fuerzas del orden y ni hablar de la nada disimulada compra de votos, entre otros miles de escándalos que pudiésemos nombrar sobre la desfachatez del dichos personajes..

El gobierno en general siempre ha buscado la manera de opacar sus escándalos, durante muchos años las guerrillas fueron el centro noticioso, el narcotráfico con su violencia siguió la misma historia.

Pero lo que sucedió cuando los grandes guerrilleros se desmovilizaron, cuando los narcotraficantes más violentos fueron abatidos o capturados, fue que los escándalos de corrupción ya no pudieron contenerse en la olla podrida del segundo reglón, pasando a ser el centro de atención, de la mano de aquellos políticos, líderes y cientos de personas que se educaron para demostrar que es posible el cambio y es que muy a pesar de estar pasando por momentos donde solo se habla de la pandemia actual, nosotros ya sabemos de odebrecht, del Ñeñe Hernández, Reficar, Fedegan y muchos más que han querido burlarse de los colombianos.

Pero ahora que sabemos esto, es cuando debemos decidirnos a dejar de esperar políticos honestos y empezar a ser esos políticos honestos, es ahora cuando debemos dejar de conformarnos con un empleo estable y luchar por un futuro para todas las generaciones.

Es este el preciso momento donde debemos abandonar la izquierda, la derecha o cualquier otra ideología extrema para pasar al plano de la ideología de lo correcto, es este el instante de educarnos para entender el daño que nos hace la corrupción y desde nuestras propias manos darle un cambio real al Estado Antisocial de Derecho en el que vivimos.

Hay que poner en marcha los entes de control, hay que denunciar los actos violentos y de corrupción, hay que esforzarse por una educación de calidad, hay que leer para despertar la mente, pero sobre todo hay que entender que este es un problema de todos.

Doctor Omar Leonardo Herrera Rincón

Abogado
Leonardo.abogado@herreramillan.com

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