MATRIMONIO HOMOSEXUAL, LA PANACEA QUIMÉRICA

Autor: Doctor  Omar Leonardo Herrera Rincón

En la esfera política, conceptual, ideológica, jurídica y tantas otras más, se viene desarrollando el constante apogeo de la discusión sobre el “Matrimonio Homosexual”, dicha discusión tiene de trasfondo intereses que, en mi opinión, no han sido evaluados de manera detenida por quienes promueven la aprobación en términos legislativos de esta figura.

Para contextualizar a profundidad daremos un breve recorrido por la historia de los actores en el tiempo. Aunque el término “Homosexualidad” fue acuñado recientemente en el siglo XIX, no es este el inicio de la historia de las parejas del mismo sexo, es más, dicha historia se remonta de conformidad con evidencia científica hasta la prehistoria y se hace tan transversal incluso a especies como los primates, aunque cabe aclarar que no es del todo acertado hablar de una práctica antigua homosexual, sino más bien de una práctica bisexual, lo que sí es considerado un hecho notorio es que desde épocas como la antigua Mesopotamia, la imperial Roma, la poderosa China antigua o la elegante Europa medieval, se encuentran fuertes vestigios de prácticas sexuales de todo tipo.

La práctica homosexual se hace presente en diversas etapas en la historia, en algunas ocasiones se permitió como corriente y sin juzgamiento, en otras ocasiones se tildo de indecente e inmoral, llegando a épocas donde incluso se consideró un delito y se sufrían severas condenas que podrían desembocar hasta la muerte.

Con el pasar de los años se ha hecho menos repudiada la practica homosexual, que fue asediada por una comunidad inquisitiva a lo largo de los años, ahora bien esta aceptación social no fue a título gratuito, fue más bien la lucha de diferentes grupos de la comunidad LGBT lo que los llevo hasta este punto, en casos como el autodenominado movimiento homófilo que surgió tras la segunda guerra mundial, el termino se acuño del griego “φιλία” que traduce amor y se adoptó como reemplazo a la palabra homosexual que traía consigo una connotación de promiscuidad.

Es cierto que la comunidad hoy denominada LGBTIQ+, sufrió severa persecución a lo largo de los años, que aun hoy en día hay países donde su práctica es ilegal o restringida, pero también es cierto que han logrado gran aceptación en extensos espacios a lo largo del mundo y que aunque aún existen mentes cortas de espíritu que consideran que la comunidad homosexual son parias sociales, hoy en día se posicionan como un grupo dominante.

Ahora bien, en el caso del mal llamado “matrimonio homosexual”, me remonte también a la historia para poder entender los hitos que desencadenaron las solicitudes de las nuevas generaciones, encontré casos como el de la antigua China donde las relaciones homosexuales eran bien vistas, incluso estas parejas se unían a través de majestuosas ceremonias para celebrar su unión, así también en sociedades como la griega y la romana estaba bien visto las uniones entre dichas parejas, e incluso se celebraban ritos matrimoniales entre hombres en el antiguo imperio romano, hasta el acaecimiento del código Teodosiano que prohibió dicha práctica.

El punto es que el matrimonio homosexual ya se ha practicado en diferentes épocas de la historia, no es una novedad como pretenden hacernos creer, es mas en algunos lugares fue legal por muchos años, así como lo es hoy en día en decenas de países, así como fue legal la esclavitud, así como fue legal  la constitución de las guerras, entre muchas otras cosas que se consideraron legales, no por eso quiere decir que se deben replicar estos eventos o en su defecto considerar que estuvieron bien legislados.

Para poder conectar la practica homosexual y el matrimonio ,debemos también intentar descifrar lo que el matrimonio tradicional (hombre y mujer) ha significado con el tiempo; Este concepto a lo largo de la historia fue practicado por diversas culturas, así como también tiene diferentes ritos y formas, lo que hace difícil hacer hincapié en el momento exacto de su formalización, lo que si podemos es descifrar su etimología, que proviene del latín “matris munium”, que traduce madre y cuidado, de tal manera que se ha establecido por reconocidos etimólogos, filólogos y lingüistas como “el cuidado de la madre por el padre u hombre”, en algunas ocasiones y en menor proporción se ha dicho que podría derivar de “matreum muniens”, que traduce entonces defensa y protección de la madre.

finalmente encuentro también traducciones en culturas más restrictivas como la Árabe, donde la escritura د ْ ق َ نكاح ِع o en español “`aqd nikāḩ”, traduce de manera literal “contrato de coito”, percibiendo entonces que la traducción más aceptada del coito, es la penetración del pene en la vagina. Pues bien, desde épocas tan antiguas como la prehistoria encontramos que la humanidad recurrió siempre a la biología básica para su supervivencia, donde el hombre con una composición muscular y una morfología física superior a la mujer salía en búsqueda del alimento con prácticas como la caza de animales, mientras que la mujer con un instinto de supervivencia y protección superior al hombre, permanecía en su hogar al cuidado del mismo y la crianza de su descendencia.

Con el pasar de los años el mundo se tornó menos salvaje pero en la biología básica del ser humano continua predominando la superioridad física del hombre y la superioridad a la supervivencia de la mujer, incluso la neurocientífica Daphna Joel ha demostrado que el cerebro masculino predominan dos áreas, agresión y sexo, mientras que el de la mujer marca otros dos centros, emoción y “comunicación, de ahí que el hombre sea más agresivo y sexual mientras que la mujer sea más fluida, emocional y comunicativa, de lo cual podemos inferir razonablemente por qué las antiguas culturas y aun hoy la mayoría de los intelectuales no permeados por la política, continúan con la connotación del matrimonio como la unión de un hombre proteccionista y una mujer comunicativa.

Para concluir esta idea nos remontaremos a la época feudal, donde los hombres abandonaban a sus mujeres para llevar a cabo largas jornadas en los campos de batalla, estos en gran parte tomaban años para regresar o en su defecto no regresaban, las mujeres que no tenían la capacidad de titular propiedad, debían esperar que otro hombre se hiciera cargo de las propiedades, sus esposos perdían sus tierras y sus hijos quedaban a la deriva o como sirvientes del nuevo señor, es por esto que se dan vestigios del matrimonio actual con el fin de garantizar la protección de la mujer y su descendencia, es decir que la mujer podía administrar los bienes de su esposo hasta que sus hijos se hicieran cargo garantizando así un protección de la familia y del patrimonio de esta.

Habiendo explicado la etimología del matrimonio, un breve resumen de la historia homosexual y algunos vestigios de los ritos matrimoniales, pasare a tomar postura frente a los derechos inherentes a la persona, es preciso indicar que los derechos inherentes son aquellos que sin distinción de raza, género o condición social, pertenecen al ser humano por su mera naturaleza, pero definitivamente, hay algunas solicitudes que son contraproducentes y poco viables si se estudian a fondo y no meramente con especulaciones banales.

La naturaleza del vínculo matrimonial no es de carácter homosexual, es de carácter proteccionista a la potencialidad de la maternidad, es por esto que el mal llamado matrimonio homosexual no existe ni tiene razón de existir; los colectivos homosexuales han considerado que a través de este acto lograran obtener acceso a la herencia, pensión o familia, finalmente está demostrado que no es así, para formar una familia no es necesario el vínculo matrimonial al punto tal que ya se reconocen familias como la unipersonal, donde una sola persona puede acceder a beneficios como un colectivo familiar, en el tema de la de la herencia o pensión fue en Colombia la honorable Corte Constitucional quien en el año 2012 a través de la sentencia C238 ratifico la capacidad de heredar concedida a las parejas provenientes de la unión marital de hecho, es decir que no se requiere el vínculo pretendido para ninguna de las premisas ideológicas que se han venido abanderando.

El matrimonio entonces puede ser considerado una institución de orden público, no un derecho humano, es más acertado decir que es la forma como el estado regula las realidades jurídicas existentes, en este punto no cabe duda que el matrimonio es inherente a la referencia de la matriz y su capacidad, que no existe tal cosa como el matrimonio homosexual al no tener dicha potencialidad, aun cuando entidades gubernamentales del orden internacional y nacional hayan pretendido legislar y crear una ficción político jurídica sobre un tema que no se estudió a fondo, lo que los colectivos activistas deberían considerar es el ¿por qué estas entidades no solo aprueban la ficción jurídica del matrimonio homosexual, sino que además la financian?, ¿cuáles son realmente los intereses de estas entidades? y finalmente entender que a lo largo de la historia las apuntillados en el poder no han apoyado estas pretensiones, ¿por qué ahora sí?.

Señores no por crear un colectivo y adelantar solicitudes al azar el estado deberá aprobarlas, no es posible aprobar derechos que la naturaleza del vínculo jurídico les niega, después de estas ficciones jurídicas se deberá aprobar citologías gratuitas a los hombres, vasectomía a las mujeres e implantes de senos a menores de ocho años, porque, aunque no se requiera quedara a la consideración arbitraria de algunos, las decisiones que legislen al país.

Bajo ninguna circunstancia se debe legislar sobre estos temas, no se debe adelantar gestión sobre la necesidad de lo innecesario, el matrimonio homosexual no resolverá la aversión de los intransigentes, esa idea no es más que una panacea quimérica, no se trata de irresponsabilidad es simplemente un acto de congruencia jurídica.

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